Beapptitudes

Un "Duro" Pacificador

Written on 07/18/2018
Luke Estrada


Estoy pensando mucho sobre los pacificadores esta semana (¿me pregunto por qué?), Y sigo pensando en cómo algunas personas nombrarán sus pistolas como "pacificadoras". Puede ser una broma graciosa si el momento es el correcto, pero algo al respecto solo un poco demasiado cerca de casa para mí.

Estuve hablando con una mujer no hace mucho tiempo, y ella comentó sobre mis ideas pacifistas. Ella dijo que no debería estar escuchando a los profesores que me estaban enseñando este tipo de cosas y que Jesús no era un pacifista. Me quedé anonadado, no tenía idea de cómo responder. Este pensamiento fue contrario a todo lo que había escuchado sobre Jesús y fue tan sorprendente viniendo de este mentor espiritual en mi vida, que no tenía idea de cómo responder.

La conversación sacudió mi idea de Jesús, y me llevó un tiempo hablar con amigos y otros mentores espirituales para que me aseguraran que Jesús amaba la paz de la manera que siempre tuve. Pero también me di cuenta de que muchas personas no creen que Jesús fue verdaderamente no violento.

Y luego recordé las pistolas llamadas pacificadoras y las cosas tuvieron más sentido. Y luego recordé la histórica Pax Romana (Paz Romana), que solo fue pacífica debido a lo mucho que había sido conquistada, y esa imagen de Jesús tuvo más sentido.

Una cosa hermosa acerca de Cristo es que nunca nos llama a ser algo que él no es. Cuando nos desafía a ser pacificadores, nos reta a ser como él. Resolvió disputas y argumentos y trajo la paz a muchos que enfrentaban calamidades físicas o confusión espiritual. Pero, ¿por qué deseamos con tanta fuerza convertir a Jesús en un "duro" pacificador? ¿Por qué nos aferramos a las historias de Jesús limpiando el templo, de marchitar la higuera, y señalamos estos como ejemplos de su verdadera agresión subyacente? ¿Por qué descartamos cualquier otra historia sobre el hacer la paz y conservamos a los que lo pintan como un hombre de fuerza?

Tal vez porque nos permite mantener nuestra fuerza. Tal vez porque nos ayuda a justificar nuestra agresión. Tal vez porque nos permite mantener a nuestros "pacificadores".

Donde sea que esté en su viaje hacia la construcción de la paz, examínese a sí mismo y encuentre el lugar que desea aferrarse a una fe agresiva y ore para que Dios lo ayude a dejarlo ir. No se preocupe, el espíritu pacificador de Dios tomará su lugar y lo ayudará a amar a los demás de la manera en que lo hace.