Beapptitudes

Una Fiesta Para los Pobres en Espíritu

Written on 06/06/2018
Luke Estrada


LUCAS 14:15-24

15 Al oír esto, uno de los que estaban sentados a la mesa con Jesús le dijo:

―¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!

16 Jesús le contestó:

―Cierto hombre preparó un gran banquete e invitó a muchas personas. 17 A la hora del banquete mandó a su siervo a decirles a los invitados: “Vengan, porque ya todo está listo”. 18 Pero todos, sin excepción, comenzaron a disculparse. El primero le dijo: “Acabo de comprar un terreno y tengo que ir a verlo. Te ruego que me disculpes”. 19 Otro adujo: “Acabo de comprar cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlas. Te ruego que me disculpes”. 20 Otro alegó: “Acabo de casarme y por eso no puedo ir”. 21 El siervo regresó y le informó de esto a su señor. Entonces el dueño de la casa se enojó y le mandó a su siervo: “Sal de prisa por las plazas y los callejones del pueblo, y trae acá a los pobres, a los inválidos, a los cojos y a los ciegos”. 22 “Señor —le dijo luego el siervo—, ya hice lo que usted me mandó, pero todavía hay lugar”. 23 Entonces el señor le respondió: “Ve por los caminos y las veredas, y oblígalos a entrar para que se llene mi casa. 24 Les digo que ninguno de aquellos invitados disfrutará de mi banquete”.

Devocional

Alguna vez oi que por cada cien personas que invitas, solo sesenta van a venir. Eso nunca sonaba verdad con mi, pero tal vez yo soy el tipo que no puede rechazar comida buena. También pienso en la boda real reciente. Había miles de personas alrededor del castillo, todos esperando para ver al Príncipe y su novia. Se que no estuve invitado, pero sin embargo estaba allí en el catedral, desde el otro lado del mundo. Todos que estaban invitados asistaron aquella fiesta, y muchos más que no estaban invitados también.

La invitación a la mesa del Señor no es tan brillante o extravagante como la boda real. En realidad, muchas personas dan importancia minimal a la invitación, o quieren mover la cena a un otro dia. Pero cuando los sirvientes vuelven a su señor, no reprograma la fiesta. No, en cambio, celebró el banquete en todo su esplendor para aquellos que más lo necesitaban. Los que fueron invitados primero realmente no necesitaban la comida. Tenían dinero suficiente para comprar nuevos terrenos, para casarse, para comprar diez bueyes, es fácil inferir que tenían recursos para comer. Pero no es así con los pobres, los inválidos, y los ciegos. No podrían trabajar, o no tenían trabajo, y gente en esa situación tienen hambre también. La scriptura dice que el señor obligó a los pobres que entran, pero creo que ellos no necesitaban mucho persuasión. ¿Puedes imaginarte la forma en que tu corazón saltaría, la forma en que tu rostro se iluminaría en una fría noche de hambre, cuando el sirviente del señor te invita a entrar?

Quiero que el devocional de hoy sea una invitación. Una invitación a su familia, a sus hermanos y hermanas en Cristo, y a ti, a que se sienten a la mesa. Sé que la mesa parece hecha para otras personas; personas que son más limpias, más brillantes, y mejores. Pero resulta que la mesa fue preparada para ti desde el principio. Al dueño de la mesa no le importa que tengas una historia difícil, no le importa que el mundo te haya llamado sucio y te haya dejado afuera. Lo único que importa es el estado de tu corazón, tu espíritu. La cena no estaba preparada para los altivos y orgullosos, estaba preparada para los pobres en espíritu. El dueño de la casa no solo te quiere allí, él te necesita allí. Por favor, entra, por favor, entra y siéntate.

 

Oracion:

Dios, moldea mi corazón para que sea más como el tuyo. Abre mis ojos para ver a los pobres y a los marginados como nunca antes. Abre mis manos para dar como Tú das. Por favor, abre mis manos con humildad para que pueda recibir bendiciones de ti y de los demás. Abre mis manos para aceptar a los demás de la misma manera que tú aceptas a los demás.